Charlotte Mason y la tradición clásica

Actualizado: 22 de dic de 2020



El siguiente es un ensayo basado en el trabajo de investigación de la autor a Karen Glass de su libro “Consider This” y “Charlotte Mason y Comenio.”

¿Qué es clásico?


Mucho hemos escuchado acerca de la educación clásica. La mayoría de los que hemos tenido contacto con el concepto la relacionamos con el Trivium y las artes liberales, pero ¿realmente la entendemos desde sus raíces?


Los esfuerzos educativos siempre serán diseñados y dirigidos en función a un concepto central y es la pregunta: “¿Qué es el hombre?” Si respondiéramos esta pregunta con: el hombre es una máquina, entonces los esfuerzos irán dirigidos a capacitar a esta máquina para tener las cualidades, capacidades y conocimientos adecuados para su correcto funcionamiento (y vaya que sí hay prácticas educativas que conciben al hombre de esta manera). Pero si la respuesta es que el hombre es un ser creado a la imagen y semejanza de Dios, definitivamente los esfuerzos se dirigirán mucho más allá de enseñar meros hechos secos y aislados a un propósito más sublime que es forjar el carácter y la virtud en un alma viviente y eterna.


Charlotte Mason tuvo esto muy en cuenta pues, en su época, como en todas las épocas se planteaba un descontento con la educación y el reflejo de la sociedad en ella. Muchas reformas en la educación no son sólo cosa de hoy en día. En esos tiempos, la formación docente para una maestra de primaria consistía en un año de preparación en pedagogía principalmente predominante en la época como Froebel y Pestalozzi. Su época era de grandes avances en muchas áreas, el surgimiento de la psicología y en adelante sería preeminente el estudio de las ciencias con nuevas teorías como el evolucionismo Darwiniano.


Charlotte Mason no se conformó con esto, y tampoco estaba conforme con la educación en su época, así que indagó acerca de la educación en otras épocas, en muchos autores antiguos y contemporáneos. Leyó cuanto le vino a la mano acerca de educación. Mirando atentamente, ella no inventó nada, sólo descubrió las leyes naturales que rigen los procesos de aprendizaje, mismas que otros pensadores de otras épocas habían descubierto e indagado en ellas. Se identificó bastante con los escritos de Comenio en su obra “ La gran didáctica” la cual estaba fuertemente influenciada por sus convicciones cristianas, las cuales formaron una base sólida en su pensamiento acerca de la filosofía educativa. Ambos perseguían el mismo fin.


Charlotte Mason dijo:


“Mi intención en el siguiente volumen es sugerir a los padres y maestros un método de educación que descansa en la base de las leyes naturales”2


Comenio declaró:


Comencemos a buscar en el nombre de Dios los principios en los cuales, como una roca inamovible, el método de enseñanza y aprendizaje pueda ser aterrizado. Si deseamos encontrar un remedio para los defectos de la naturaleza, es la naturaleza misma la que debe buscarlo. Porque es un arte ciertamente no poder hacer nada más que imitar a la naturaleza.3


¿Cómo llegó a volar el avión? ¿Por ir en contra de las leyes naturales o utilizándolas a su favor?


Ambos buscaban principios naturales y universales. Si estos pueden ser bien definidos y articulados, pueden hacer posibles grandes cosas. Así, a los largo de la obra magistral de Charlotte Mason podemos leer que cita a varios educadores de la antigüedad. Pero el concepto clásico no tiene meramente que ver con lo antiguo.


Filósofos de la educación a lo largo de las épocas han creído que el fin supremo de la educación es la virtud y el carácter, y que estos debían empezar con la humildad. Sin humildad no es posible darnos cuenta de la necesidad de aprender. La marca de una persona educada es la nobleza de su carácter y sus acciones.


El concepto contemporáneo de educación clásica ha sido reducido a una serie de etapas y pasos. La etapa de la gramática en la cual actualmente se enseña que el niño pequeño tiene una gran capacidad de memorizar información para, posteriormente en años por venir el niño pueda razonar lógicamente esta información y sea capaz de empezar composiciones escritas y por último la etapa de la retórica la cual combina las dos anteriores dando como resultado una excelente habilidad para comunicar y replicar el aprendizaje de manera oral y escrita.


Desgraciadamente el resurgimiento contemporáneo de la educación clásica propone prácticas nada coherentes con llevar a cabo una educación que forje relaciones significativas con el aprendizaje, pues en su primer etapa (gramática) se pretende que el niño memorice, apelando a la gran capacidad que tiene para hacerlo, pero dejando el entendimiento lejos y fallando en el intento de crear esa relación y gusto por lo que el niño está aprendiendo.


La razón por la cual la educación clásica enfatizaba el aprendizaje del latín es porque en su momento era la lengua de la literatura y la ciencia. Prácticamente si no sabías latín no podías tener acceso al conocimiento. Tristemente esto se toma ahora como algo riguroso y se pierde valioso tiempo de relación con el conocimiento en memorizar vocablos y palabras que ahora no tienen mucha utilidad a menos que quieras dedicarte a la nomenclatura de especies o algo parecido. Ahora contamos con excelentes recursos literarios en nuestro idioma. No quiero decir en ninguna manera que no es bueno aprender latín, pero no es un paso indispensable de la educación clásica hoy en día.


La etapa de la gramática en una aplicación correcta es entendida como la capacidad de poder articular oralmente lo que se ha aprendido. La narración como herramienta educativa, según Charlotte Mason y otros educadores anteriores a su época, es el proceso de digestión del aprendizaje. Mediante el cual uno se apropia del conocimiento al decir o escribir lo que se ha leído o aprendido en nuestras propias palabras. En este proceso nos vemos obligados a recordar, secuenciar y ordenar la información y muchos poderes mentales entran en juego, lo que produce la interiorización del aprendizaje y no únicamente su memorización sin sentido.


Para Charlotte Mason era importante realizar esta narración después de una sola lectura o audición, esto para fortalecer el hábito de la atención, pues el aprendizaje no sucede si no hay voluntad de poner la atención en el material que se está trabajando. Esto es mejor conocido con el lema “Toda educación es autoeducación.”


Si el proceso de la narración es equiparable al proceso de la digestión para el cuerpo físico, quiere decir que la mente también es un órgano vivo que se alimenta de ideas, las cuales se pueden absorber no en libros de texto que proveen hechos secos y descontextualizados, sino en libros escritos por mentes apasionadas por su tema, libros ricos en vocabulario e ideas que puedan proveer un alimento basto y nutritivo a la mente.


Por medio de estos textos que deben ser escritos de manera narrativa, pues el niño responde naturalmente a este tipo literatura; el conocimiento es transferido de la mente del autor a la mente del niño permitiendo que el niño haga sus propias relaciones con el aprendizaje y estas no se vean sesgadas con las relaciones que el educador ha hecho previamente con el conocimiento.


También era bien sabido por Charlotte Mason y los educadores en quienes halló ese eco de educación natural, que los primeros años de vida (15 años) deben dedicarse a relacionarse con todo tipo de conocimiento, de tener una dieta intelectual nutritiva y suficiente para hacerse una imagen de lo que le rodea .


Después de esta etapa de verbalización, viene también la etapa en la que el niño aprende a hacer narraciones de manera escrita y composiciones con la mejor calidad a través de un proceso natural como lo es la transcripción desde los primero años de educación formal, fortaleciendo con ella el hábito de la perfecta ejecución.

Así pues, el aprendizaje es denominado como la ciencia de las relaciones y este en sus distintas ramas forma un todo, una visión general del mundo que nos rodea.

Charlotte Mason también adoptaría el lema de, que la educación es la ciencia de las relaciones, la primera de ella la relación con Dios “La divinidad” la relación con el hombre “las humanidades” y la relación con el mundo físico “las ciencias” y que todo esto está intrínsecamente relacionado entre sí.


En estas épocas de pensamiento científico y concreto en el que se ha quedado fuera el conocimiento y la relación con la divinidad se ha perdido la brújula de la verdad y el orden universal, estableciendo la relatividad de la verdad a la interpretación personal de cada uno. Esto ha exaltado el pensamiento analítico el cual en nuestros días es sobrevalorado y el cual rige las prácticas educativas hoy día con preguntas de múltiples respuestas que invitan a la fragmentación del conocimiento. Y es que, en sí el análisis no es incorrecto, pero al recién descubrir el mundo, un niño no necesita descomponer todo para entenderlo, necesita apreciarlo, relacionarse con él y posteriormente, después de varios años de hacer una relación rica con él, poder ahora sí fragmentar y analizar a profundidad.


Así, pues, el pensamiento sintético o poético como se le conoce, permite ir adquiriendo una visión inter relacionada de todo y un amor por lo que se aprende porque hay en verdad comprensión. El pensamiento analítico es muy parecido al cuento de los ciegos conociendo a un elefante en el cual cada uno de acuerdo a la parte del cuerpo que tocaba decía saber como era, la trompa era como una serpiente, la cola como una cuerda, la pata como el tronco de un árbol. Todos tenían algo de razón, sin embargo, ninguno tenía el concepto adecuado del elefante. El pensamiento sintético es totalmente opuesto a la fragmentación.

Podemos ver, entonces que en ningún momento se pretende la educación clásica como una serie de etapas sin sentido sino (desde la propuesta pedagógica de Charlotte Mason) como una continua y profunda relación con el creador, con la humanidad y el mundo que le rodea, este último de primera mano, desde muy pequeño estando al aire libre y observando él mismo los procesos naturales, sus patrones. En un principio mediante la libre exploración y consecutivamente mediante la observación y registro.


Lo que Charlotte Mason pretendía era regresar a este modelo de virtud y carácter, a la dignidad del ser humano como creación de Dios y no como un ser en evolución, con las leyes naturales que la rigen y con el propósito supremo de entender su relación con la divinidad, con su prójimo y su lugar en el universo para poder ser quien fue diseñado para ser. Para asombrarse de las maravillas del creador y de la creación, para servir a su prójimo y estar enteramente preparado para toda buena obra.



Para ver conversatorio sobre Educación Clásica y Charlotte Mason pulsa

https://www.youtube.com/watch?v=skqqhUgzMUM&t=6s



Fuentes:

“Consider this, Charlotte Mason and the Classical Tradition” escrito por Karen Glass.

“Charlotte Mason and Comenius” escrito por Karen Glass.

Notas:

1 Karen Glass es una autora y miembro de consejería del currículo basado en la pedagogía de Charlotte Mason “ Ambleside Online” y quien se ha dedicado por más de veinte años al estudio y la investigación de la filosofía educ


ativa de Charlotte Mason en la teoría y en la práctica no sólo de sus propios estudiantes, sino también de incontables familias que llevan el currículo.

2 Charlotte Mason, Prefacio a la cuarta edición del volúmen 1 “Home Education”

3 Comenio“The Great Didactic”




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